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Para Emilia Pardo Bazán no ocupaban el puesto de prestigio que les correspondía porque iban precedidas por su fama de plato popular  y Baroja  se las hace comer al cura Merino, buen conocedor de la zona, en Memorias de un hombre de acción:

“[El cura Merino] Después de estas diligencias veía el final de las maniobras, daba la orden de marcha y se seguía adelante al pueblo o aldea donde había que hacer el rancho y dar pienso a los caballos. No nos dejaba comer en paz. El solía entrar en la casa donde encargaba el almuerzo y mandaba que se lo hicieran sin sal. Tenía miedo de que le envenenaran. Le traían unas sopas de ajo o huevos, les echaba sal, que sacaba de un paquete que guardaba cuidadosamente, compraba un panecillo en otra parte y comía sin sentarse a la mesa; después extraía de su alforja un trozo de carne en fiambre y un pedacito de queso y marchaba a la fuente, llenaba un vaso de agua, que bebía, y salía a fumar un cigarro. A los cinco minutos ya estaba volviendo y preguntando a los oficiales.”

Ahí va la receta:

Ingredientes para 4 personas:

1 litro de agua

Pan del día anterior (1/2 barra más o menos)

1 huevo

2 dientes de ajo

1 pimiento morrón seco o pimiento calahorrano

3 cucharadas de aceite de oliva

Guindilla (al gusto)

Pimienta negra, unos 3 granos

Pimentón

Sal

Preparación

-Cortamos el pan en rebanadas muy finas y reservamos.

-Ponemos el agua al fuego y le añadimos la sal, un diente de ajo machacado, los granos de pimienta ,también machacados, el pimiento morrón  cortado en trozos grandes y  la guindilla.

-Lo  dejamos hervir durante 10 minutos.

-Mientras, ponemos a calentar en una sartén el aceite en la que sofreiremos un ajo cortado en láminas. Cuando esté dorado apagamos el fuego, retiramos  los ajos y añadimos el pimentón.

-Añadimos este  aceite a la cazuela en la que hierve el agua e incorporamos el pan. Dejamos que se empape bien (con una cuchara de madera podemos colaborar en el proceso, sumergiendo y removiendo el pan) y retiramos del fuego.

-Echamos el huevo batido y removemos para que se reparta y se vaya cuajando con el calor de la sopa.

Variante: Añadirle trocitos de panceta y chorizo para convertirlas en las  llamadas “Sopas de cura”.

-Freimos junto al ajo los trozos de panceta adobada y el chorizo y lo incorporamos a la cazuela con el agua. En esta versión prescindiremos del pimentón.

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