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Como dijimos hace unos días, estamos teniendo una temporada de setas muy buena. En especial, los montes están llenos de níscalos (aquí llamados “mículas”) y boletus (“hongos” para los de la zona o “migueles” si nos vamos hacia la provincia de Soria, con la que nuestra casa rural hace frontera)

Os dejamos una receta (que nos encanta) basada en esta última seta. Se trata de una sopa. Normalmente, en esta zona se estila más pasar las setas por la plancha o cocinarlas en revuelto; sin embargo, el boletus tiene un sabor tan intenso y un perfume tan profundo que vale la pena hacer caldo con él.

Por cierto, ya se sabe que para gustos pintan colores, pero en nuestra opinión este plato está aún más sabroso de un día para otro.

Ahí va la receta:

Ingredientes para 4 personas:

Un par de boletus de tamaño medio.

1 litro de agua

Pan del día anterior (1/2 barra más o menos)

1 dientes de ajo

3-4 cucharadas de aceite de oliva

Sal

Preparación

-Limpiamos los boletus  y los cortamos en láminas no muy grandes. (Para limpiarlas  les quitamos la tierra con un trapo o con un papel de cocina es mejor no pasarlas por el agua para que no pierdan aroma)

-Cortamos el pan en rebanadas muy finas y reservamos.

-Ponemos el agua al fuego y le añadimos la mitad de los boletus.

-Lo  dejamos hervir unos 15 minutos.

-Mientras,  hacemos el resto de los boletus en unas tres-cuatro cucharadas soperas de aceite con un diente de ajo entero y una pizca de sal (estas setas son muy sabrosas y apenas necesitan sal).

-Una vez que estén hechos, retiramos el ajo y reservamos.

-Iremos comprobando el estado de cocción de los que pusimos a hervir y cuando estén tiernos les incorporamos el resto y dejamos que vuelva a romper a hervir.

-Añadimos el pan, dejamos que se empape bien (con una cuchara de madera podemos colaborar en el proceso, sumergiendo y removiendo el pan) y retiramos del fuego.

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